¿Qué son los probióticos y para qué sirven?

¿Qué son los probióticos y para qué sirven?

El intestino es un órgano que tiene varias funciones, siendo la digestión la de mayor importancia. Pero más desconocida es su reputación de ser el segundo cerebro del cuerpo humano: en el intestino se encuentran hasta 100 millones de neuronas y se producen hasta 20 neuromediadores, que permiten una conexión directa con el Sistema Nervioso Central.

Así pues, el intestino es el encargado de tomar decisiones, ya que en función de la información neurológica que recibe, determina las sustancias a secretar para optimizar la asimilación de nutrientes Así pues, el estado de ánimo, el estrés u otros sentimientos pueden influir en la salud intestinal.

El estrés (producido por variaciones emocionales, frío, cansancio psicológico, rutina ajetreada, etc.), la ingesta de determinados fármacos, una alimentación desequilibrada, los viajes o el envejecimiento del cuerpo humano, entre otros muchos factores, pueden perturbar su ecosistema y, por lo tanto, la salud y el bienestar de las personas.

Los probióticos, cuyas cepas pertenecen en su mayoría a los géneros Lactobacillus y Bifidobacterias, son microorganismos vivos que, consumidos en cantidades adecuadas, aportan beneficios para la salud de la persona: contribuyen a reforzar la inmunidad de la flora intestinal y aumentan la función barrera de su mucosa, eliminando e impidiendo que otras bacterias patógenas, extrañas o nocivas se desarrollen. Además, favorecen la asimilación de nutrientes y permiten sintetizar vitaminas B y K.

También permiten repoblar la flora intestinal o microbiota y restablecer su equilibrio, contribuyendo así a prevenir y aliviar los siguientes síntomas:

  • Diarreas, estreñimiento y otras alteraciones del tránsito intestinal (alivia la flatulencia, disminuye la distensión abdominal, mejora la digestión…).
  • Complicaciones vinculadas a la toma de un tratamiento antibiótico.

Síndrome del intestino permeable (implica la pérdida de la función barrera, permitiendo la entrada masiva de péptidos y otras sustancias nocivas que dan lugar, por ejemplo, a intolerancias alimentarias o síntomas alérgicos).