La piel en el embarazo

La piel en el embarazo

Los cambios que experimenta la mujer durante el embarazo se deben principalmente al aumento de los niveles de estrógenos que hacen que la piel de la mujer embarazada se vuelva más sensible, reactiva y seca. Además, la dermis tiene que adaptarse a la distensión de los tejidos que va teniendo lugar a lo largo del embarazo.

La mayoría de las mujeres embarazadas tienen estrías, que generalmente aparecen en caderas, muslos, glúteos, senos, abdomen y costados. Surgen a consecuencia de la distensión y atrofia de fibras de colágeno y elastina lo que compromete la elasticidad y firmeza de la piel. Cuando estas fibras se rompen, son reemplazadas por fibras más delgadas recubiertas por una epidermis más débil similar a las de cualquier cicatriz. Cuando aparecen, son de color rojo-violáceo y posteriormente se vuelven blanco nacarado.

Hay diferentes factores que predisponen su aparición, principalmente los hormonales y el aumento brusco y excesivo de peso por parte de la embarazada, pero también influyen otros como el peso antes del embarazo, la predisposición genética y los bebés de alto peso. Las estrías pueden llegar a ser dolorosas y, aunque pueden reducirse, no desaparecen. Es por ello que el hábito de usar cremas antiestrías es muy importante desde el inicio del embarazo hasta más de un mes después del parto para su prevención. Dichas cremas pueden contener extractos vegetales como el extracto de Centella asiática, que constituye un activador de la actividad fibroblástica que protege y regenera las fibras de elastina. De hecho, este ingrediente se lleva utilizando desde hace tiempo en las cremas para la prevención de las estrías en el embarazo.

También es recomendable que incluyan ingredientes activos que refuercen la acción preventiva, así como los nutrientes necesarios para la síntesis de proteínas estructurales e ingredientes hidratantes que aumenten y cubran las necesidades de la piel sensible aumentando su elasticidad.