No me toques los miércoles


– ¡Chicas! Ya fui al restaurante. ¡Qué pasada! La comida estaba buena pero lo mejor, las sensaciones: ¡todo a oscuras es un cambio de chip total! Os lo recomiendo para una cita diferente.
– ¡La verdad es que es muy buena idea! –le sonríe Lucía.
– Sí, sí. Y lo mejor fue después de la cena. Durante la cena… bueno… ya sabéis, todo a oscuras, sin nadie que viera lo que hacíamos, así que nos tocamos disimuladamente. Salimos de allí que ya os podéis imaginar… ¡Madre mía! ¡Hacía tiempo que no veía así a Fernando! Nos sentó estupendamente. Ya hemos dicho que una vez al mes haremos alguna actividad así.
– ¡Qué alegría oírte así, Teresa! ¡Si te veo con cuatro arrugas menos y todo! –bromea Valeria y le saca la lengua.
– Bueno, yo también tengo noticias. Ya sabéis que antes de ir a vivir juntos, Pedro me pidió que me casara con él... ¡Pues ya tengo fecha de boda! –dice Lucía, medio alegre, medio nerviosa.
– ¡Ay, ¡qué bien! ¿Nos invitarás? –pregunta Valeria, aplaudiendo.
– Depende de cómo te portes –responde Lucía.
– ¡Qué guapa vas a estar con ese cuerpo y el estilazo que tienes vistiendo...!
– ¡Teresa, si es diseñadora de una marca de ropa! ¡Sólo faltaría que fuese mal vestida! –exclama Valeria, como si acabara de decir una obviedad.
– Pues bonita, hay chicas que se creen la monda y después, con el rollo ese de ser tan chic, parece que vayan al circo... –sentencia Teresa, moviendo las manos como si hiciera malabares para remarcar lo que acaba de decir.
– Lucía estará espectacular, seguro. ¿Ya tienes diseñador elegido para el vestido? –pregunta Valeria, interesadísima por saber a quién elegirá.
– La verdad es que no he escogido nada, ni he pensado aún en ello. Os tengo que confesar una cosa...
– ¡Ay, por Dios! ¿Qué pasa?
– Nada, Teresa. Es sólo que me da pánico ser el centro de atención.
– ¡¿Cómo?! –exclaman Teresa y Valeria a la vez.
– Lo que os digo, que no quiero ser el centro de atención. Me da una vergüenza que me muero.
– ¿Qué dices, mujer? Si es preciosa una boda, y la novia tiene que ser el centro de atención, por supuesto. ¡Para eso están las bodas! Si acaso, te tomas una copa antes y se te pasan los nervios –bromea Teresa, despreocupada.
– Yo te lo cambio, Lucía. ¡Total, tu novio mola! Aunque yo quiero verlo en foto, ¡que no lo he visto!
– Valeria, os lo digo en serio. Me da muchísimo corte.
– También es muy nuevo, quizás necesitas acostumbrarte a la idea. Empieza mirando cosas, como el vestido, la decoración... Irás viendo cosas que te gustan y te ayudarán a ilusionarte, y se te irán pasando los nervios. Ya verás. Yo recuerdo mi boda con mucho cariño. No hicimos el gran banquete, lo hicimos muy familiar, con los más allegados, pero eso sí, ¡no faltó el vestidazo blanco de boda!

Vestidos de novia entre bocatas de bacon


– Me podrías enseñar fotos, Teresa. Me haría ilusión ver cómo ibas el día de tu boda.
– Iba monísima. Además, sin estos kilitos de más –responde Teresa, pinzándose con las manos la barriga
– que, por otro lado, no me sientan nada mal…
– ¡Teresa, si ya sabemos que no te importan! Porque el pedazo bocadillo que te estás comiendo de beicon con queso lo dice todo.
– Yo tengo otros quehaceres y preocupaciones que ir cazando Greys… ¿Os ha gustado mi nuevo conjunto de mallas y camiseta para Pilates que me he puesto hoy?
– A mí me ha encantado, Teresa. ¿De dónde lo has sacado?
– ¡Ay, chiquilla! Que tú no eres la única fashion del grupo... ¡Cómo me picaste con eso de la fiesta tan chic...! Me estoy poniendo las pilas, no quiero ser la típica treintañera que viste como una de 15 años, pero sí disfrutar de mi cuerpo, ¡y a quien no le guste, que no mire! ¡Además, a mi Fernando le encanta!
– Ya se ha picado... Tengo que seguir investigando sobre esa fiesta. De momento, confirmado que es en Barcelona y en mayo... Ya os diré. Haré lo que haga falta para conseguir una invitación.
– Ibas monísima Teresa, deja a esta niña y sus fiestas chic... La mezcla de colores me ha parecido genial. ¿De dónde has sacado la idea?
– Pues me he creado un álbum en Pinterest sobre looks para el gym, y vi un look parecido, y me dije “¡Uy, si yo tengo algo que me podría funcionar!” Así que lo copié.
– Buena idea. ¡Si es que vaya descubrimiento el Pinterest!
– Ya te digo…