No me toques los miércoles


– ¿Qué te ha pasado hoy? –pregunta Teresa, mientras mira el pelo de Lucía, manchado con pintura blanca.
– Ja, ja, ja –Lucía se ríe a carcajadas–. Teresa, que no me ha dado tiempo a lavarme el pelo antes de venir y como venía a clase, he pensado que como me ducho después, no pasaba nada.
– Vale, vale. ¿Pero por qué llevas el pelo manchado de blanco? ¿Es que estás pintando? –Teresa, empecinada como siempre, le sigue preguntando.
– Más o menos. Estoy haciendo manualidades en casa para adecuar el pisito.
– Vaya con el nidito de amor que te estás currando, Lucía… –interviene Valeria haciendo un corazón con las manos.
– Anda, calla. Cuando tú te vayas a vivir con alguien estarás igual. Bueno, el caso es que he encontrado nuevos “DIY”, que significa do it yourself…
– En cristiano, Lucía... –Teresa resopla.
– Manualidades de toda la vida. Pero ya sabes: esta moda de hablar en spanglish… Hay cosas para niños chulísimas. Deberías buscarlo, para decorar las habitaciones de los peques; hay cosas realmente fáciles de hacer y que te pueden ayudar, y lo montáis como una actividad de fin de semana.
– ¡Si es que estas llena de buenas ideas!
– Yo no, Teresa. ¡Pinterest! Total, que he estado haciendo cositas, entre ellas un cabezal de cama chulísimo, y he venido hecha un desastre.
– ¿Desastre? Para desastre yo… La que he liado hoy en clase. ¡He roto dos cuencos de cristal! –exclama Valeria. Tras ello, se respalda en la silla y se lleva una mano a la cabeza.
– ¿Y eso? ¡Si eres la que tiene más equilibrio en Pilates!
– Teresa, que estudio cocina, no para camarera. El equilibrio no me ayuda... El caso es que estaba batiendo huevos y de repente he notado la presencia de mi profesor Grey; al girarme para mirar dónde estaba me lo he encontrado encima, justo a mi lado, mirando por encima de mi hombro. Me he dado tal susto que el cuenco ha salido volando y al girarme he tirado el del compañero. Ya os podéis imaginar el resto. ¡Otro nivel!
– ¡Vaya tela! Los que estáis a otro nivel eres tú y ese profesor Grey tan interesante, que, por cierto, ¿cómo se llama? Porque tendrá nombre, ¿no? –Lucía se ríe, ya que cae en la cuenta de que ni lo saben.
– Miguel –responde Valeria, casi suspirando.
– Pues vaya con Miguel. Eso es que sabe que está de buen ver y se aprovecha... ¡Esos son los peores! –comenta Lucía, asintiendo con la cabeza.
– Oye, Valeria. ¿Y tú otro amiguito? ¿Cómo lo llevas? –sigue interrogando Teresa.
– Pues no sé… quedamos mañana para cenar.
– ¿Mañana? ¿Un día entre semana? –Teresa la mira con los ojos abiertos, como alterada.
– Teresa, nosotros estudiamos y no tenemos monstruitos en casa que nos esperen… Créeme, puedo hacerlo. Es muy majo y todo... Pero nada como mi Grey.

Unas redecorando y otras ligando


– Hablando de cenas… Y perdona que te corte, Valeria, querida –Teresa se inclina sobre la mesa y se acerca a ellas; las demás hacen lo mismo: se acercan a Teresa para oír lo que les quiere decir–. ¿Habéis oído hablar de ese restaurante que está todo a oscuras?
– Sí, aunque no he ido nunca –Valeria se queda pensativa–. Pero la verdad es que me gustaría ir.
– He reservado ya –exclama Teresa.
– ¡Anda, ¡qué bien! ¿Vamos a ir todas?
– Lucía, cariño, sin menospreciar, pero es una cita con mi Fernando.
– Ya lo sé, tonta. Era una broma responde Lucía entre carcajadas–. Vaya, vaya con Teresita, que se nos está activando… Te copiaré esas ideas tan románticas que últimamente estás teniendo.
– Ya dije que tengo ganas de hacer cosas nuevas y a ello voy. Pienso ir escogiendo actividades para motivar a mi Fernandito y poder reactivar de nuevo nuestra pasión.
– Hablando de cosas nuevas… Me he enterado que van a organizar una fiesta en Barcelona para chicas de mi edad, en plan súper chic y tal... Creo que será en mayo, aunque de momento no se sabe el lugar y tampoco tendrá acceso todo el mundo. Será por invitación, algo súper cool en la city... La verdad es que quiero conseguir una entrada: algo tan exclusivo ha de molar, y yo, donde haya glamour, allí me veréis. ¡La más it de la city tiene que ir! –dice Valeria, con un marcado acento snob, mientras se ríe y le saca la lengua a Teresa.
– ¿Me estás diciendo que a mí no me dejarían ir? –Y ante la negación con la cabeza de Valeria, prosigue–: ¡Valeria, te mereces una torta!

Todas se ríen y Teresa agarra por el cuello a Valeria, bromeando.