No me toques los miércoles

—¡Chicas, chicas! —grita Teresa irrumpiendo como un terremoto en el vestuario y sorprendiendo a Valeria y Lucía, que se están cambiando para la clase de Pilates.

—¿Qué pasa, Teresa? —pregunta Lucía un poco preocupada.

—Pues nada… que Fernando sigue con sus secretitos y sus cositas raras, y de verdad que ya no sé qué pensar.

Valeria y Lucía sueltan al unísono un suspiro de alivio al oír a Teresa.

—Teresa, yo creo que no tienes nada de qué preocuparte. Fernando te quiere, te cuida y es un padre estupendo que adora a su familia —dice Lucía con voz tranquilizadora.

—¿Pero has descubierto algo nuevo? —pregunta Valeria, intrigada.

—Bueno… Ayer, aprovechando que Fernando había ido al baño, cogí su móvil y me fui corriendo a nuestra habitación. Entré en Whatsapp buscando conversaciones sospechosas pero la más rara que encontré es la de un grupo que se llama “Superwoman”. Y cuando estaba a punto de entrar en el chat para leer la conversación oí que Fernando abría la puerta del baño y tuve que salir corriendo al salón, derrapando por el pasillo. Tuve el tiempo justo para dejar caer el móvil en la mesa y lanzarme en plancha al sofá. Cuando entró me dijo que qué estaba haciendo y le tuve que decir que unos ejercicios de Pilates… ¡Me teníais que haber visto ahí tumbada subiendo y bajando las piernas como una tonta!

Una superwoman y la planificación familiar

—Tú misma lo has dicho, no viste nada sospechoso, y lo más extraño que viste fue un grupo de chat que se llamaba “Superwoman”, que seguro que tiene una explicación —dice Lucía con tono serio, intentando sonar razonable a su amiga.

—Me encantaría escuchar esa explicación. Seguro que es muy divertida -suelta Valeria.

—Yo esto lo acabo descubriendo, vamos. Pero bueno, venga, decidme… Y vosotras, ¿qué tal todo?

—Pues yo muy cansada —responde Lucía recostándose un poco sobre el banco del vestuario—… El viernes pasado fui al ginecólogo, me retiró el DIU para buscar un embarazo y…

—Vamos, que Pablo y tú os pasáis el día buscando el churumbel. ¿A que sí? Ja, ja, ja —se ríe Valeria.

—¿Sí? Madre mía, Lucía. No me esperaba que fueras tan ardiente, ja, ja, ja —interviene Teresa, riéndose también.

—A ver… Es por eso, y por el trabajo, que voy a tope últimamente. ¡Tenéis una mente calenturienta!

—Sí, sí… Para trabajo el que le estás dando tú a Pablo, que el pobre se debe estar quedando en los huesos y le estás sacando todo el jugo sin piedad —dice Valeria aguantándose la risa.

—Bueno… Pablo y yo hicimos los deberes y tenemos nuestra planificación familiar bien pensada. Nos gustaría quedarnos embarazados en septiembre y que así llegue en primavera, la época perfecta para salir a pasear —explica Lucía.

—¡Uy, hija mía, mucho estás planeando tú! ¿También has pensado en cuándo ponerte a por el segundo? —pregunta Teresa, sonriendo.

—Pues la verdad es que, según nuestra planificación familiar, y si todo va bien, quizá para el 2018 —responde Lucía con voz de sabionda.

—Lucía, cariño, relájate un poco y disfruta del momento —le aconseja Teresa, agarrándola por el brazo para llevarla hacia la puerta del vestuario.

—Mujer… ¡Otra cosa no sé, pero disfrutar, yo creo que está disfrutando, ja, ja, ja! —exclama Valeria, dándoles una palmadita en el culo a las dos y colándose por delante de sus amigas para salir primero por la puerta.