No me toques los miércoles


— Y este es nuestro rinconcito de vestuario. Aquí cotilleamos y hablamos de todo todito todo -explica Valeria a su amiga señalando la zona de sus taquillas.
— Lucía, te presento a mi amiga Miriam. Ha venido a probar una clase de Pilates. Como siempre, le estaba contando lo bien que me lo pasaba…
— Encantada -dice Miriam, sonriente.
— Bienvenida. Miriam. Y por cierto, yo creo que Valeria se lo pasa bien, pero más por nuestras charlas que por la clase en sí -bromea Lucía dirigiéndose a la recién llegada.
— Pues debe ser por eso entonces, porque la he visto muy constante con esto del Pilates para ser Valeria, ja, ja.
— ¡Pero bueno! ¡Os acabo de presentar y ya me estáis poniendo verde! -exclama Valeria.
— Bueno Miriam, ¿y cuál es tu situación? ¿Tienes novio? ¿Amigo con derecho a roce? -pregunta Lucía mientras empieza a cambiarse.
— Lucía, cada vez te pareces más a Teresa, que siempre lo quiere saber todo, ja, ja -se queja Valeria en tono de broma.
— No me importa… Si ya me imagino que cuando decís que charláis, no es sobre el Ibex35… ja, ja, ja -responde Miriam
— ¡Mira qué espabilada la novata! -replica Valeria
— . Yo te pongo al día, Lucía. Esta listilla no tiene novio ni nada que se le parezca. Entra y sale y va picando de flor en flor.
— Ah… Pues me suena de algo… Eso es algo que una que yo me sé hacía hasta hace muy poco, cuando conoció al chico que rompió su coraza de femme fatale -dice guasona Lucía intentando picar a su amiga.
— Uy… No sé qué os contaría, pero seguro que no era ni la mitad de la mitad de lo que hacía por ahí, ja, ja -suelta Miriam.

Una novata con la lección aprendida

— Prepárate Miriam, porque cuando venga Teresa, empezará a hacerte el tercer grado. Que si tomas precauciones… Que si usas preservativo, píldoras, DIU o anillo… Que si te haces tus revisiones periódicas en el ginecólogo y bla bla bla…
— ¿Tanto nivel de detalle? Vaya, si lo sé me traigo el informe de mi último chequeo y el de mi último ligue, ja, ja.
— Bueno, Teresa es un poco la mami, se preocupa mucho por nosotras. Yo ahora estoy embarazada y la verdad es que me vienen muy bien sus consejos. Por cierto… Estoy fatal con las náuseas. Ella también las tuvo durante el primer trimestre y luego le desaparecieron, esperemos que a mí me pase lo mismo, aunque cada embarazo es diferente -explica Lucía con cara de resignación.
— ¿Estás embarazada? ¡Enhorabuena! -exclama Miriam.
— Sí, muchas gracias -responde Lucía, feliz- Supongo que para las chicas de vuestra edad es algo lejano, y para mí lo era, no te creas, que el tiempo pasa muy deprisa. De hecho, yo tenía claro que quería esperar y durante dos años y medio llevé DIU, pero hace un tiempo decidí que era el momento, me lo quité, y aquí estoy… ¡Ya de tres meses!
— Ah… ¿Pero el DIU te lo puedes quitar cuando tú quieras?
— ¡Anda, claro! Vas al ginecólogo y te lo quita en un santiamén.
— Vaya, pues no tenía ni idea. Yo hasta hace un año y medio tuve una pareja estable y usaba parches anticonceptivos. Cuando terminó la relación decidí dejar el parche y ahora me he pasado de nuevo al preservativo. Creo que ahora mismo es lo que mejor me va porque me protege de embarazos y también de cualquier cosa que me pueda contagiar, que nunca se sabe.
— ¡Qué bien enterada estás! Cuando te oiga Teresa va a estar como unas castañuelas de contenta.
— Hablando de ella, acaba de escribir en nuestro chat… Hoy no vendrá a clase, dice que estaba en la lista de despedidos, que está fatal y que no sabe si seguirá viniendo a Pilates…