No me toques los miércoles

— Chicas, esta noche es “la noche” -dice Lucía a sus amigas, dando pequeñas palmaditas.

— ¿A qué te refieres? Supongo que no quieres decir que esta noche habrá “tema que te quema” con Pablo, porque ya sabemos que lo tienes full time dándolo todo.

— No, Teresa, no me refiero a eso. Lo que quiero decir es que creo que…. ¡Hoy voy a concebir a mi bebé!

— Bueno, Lucía, yo creo que deberías relajarte un poco y no ponerte tanta presión. ¡Tú deja que la cosa fluya y disfruta del momento, y ya verás que cuando menos te lo esperes, tienes aquí un pequeñajo enganchado a la teta! —exclama Teresa con voz de consejera experimentada.

— No, si yo me lo estoy tomando muy relajadamente, pero hoy estoy en mi día más fértil, mi flujo vaginal ha aumentado y cuando me he tomado la temperatura basal esta mañana, he comprobado que ha subido medio gradito y eso significa…

— ¡Anda! ¡No sabía que la doctora Queen venía a Pilates con nosotras! —exclama Valeria, cortando a Lucía.

— Lucía, de verdad, pero si acabas de empezar a buscar un embarazo, ¿qué haces tomándote la temperatura del kiwi? —pregunta Teresa dándole una colleja suave a su amiga.

— Yo, es que cuando me pongo a hacer las cosas, quiero hacerlas bien.

— Pero hija mía, si lo único que tienes que hacer es “jugar al parchís” y pasártelo bien, anda.

— Cambiando de tema… ¿Nadie quiere saber cómo fue mi súper escapada a Ibiza? — interviene Valeria

Una escapada con sabor italiano

— ¡Es verdad! —exclama Lucía

— ¡Sí! ¡Cuenta, cuenta! Seguro que has triunfado más que el helado de pitufo —suelta Teresa.

— Bueno… La verdad es que no puedo quejarme. He flipado con la isla, es todo precioso y sus atardeceres son una pasada. El ambiente es increíble: la música, las discotecas… ¡Y todo lleno de gente venida de todo el mundo con ganas de fiesta! —explica Valeria mientras saca su móvil para enseñar las fotos a las amigas.

— A ver, a ver —exclama Teresa mirando atentamente el smartphone de Valeria.

— Esto es en la playa tomando un mojito con unos franceses. Aquí estábamos probándonos vestidos blancos para la fiesta del viernes. Y ésta es de la fiesta de la espuma. ¡Fue alucinante!

— Lo alucinante seguro que es lo que pasaba debajo de esa espuma, ja, ja, ja, ja —interviene Teresa, riendo a carcajadas.

— La verdad es que justo en esa fiesta conocí a Andrea… —explica Valeria esperando la reacción de Lucía y Teresa.

— ¿Has dicho Andrea? — pregunta Lucía con cara de sorpresa.

— ¿Perdón? Mira que eres moderna… La verdad es que con lo mona que eres no me extraña que ligues con una chirla o un calamar— dice Teresa

— Ja, ja, ja, ja —suelta Valeria una sonora carcajada—. Que no, chicas, que Andrea es un bello italiano que me nubló la vista en cuanto se me acercó y me cogió de la cintura bailando en la disco. En su país es un nombre masculino, y vamos, ya te aseguro yo que es un chico. Tiene la garantía Valeria —dice, divertida.

— ¡Uy! ¡Un italiano! Con el peligro que tienen… ¡Bravissimo!

— Bueno, ese plato de gnocchi ya me lo comí e hice la digestión en cuanto me fui de la isla. Así que ahora me apetece algo dulce… Quizá un “Bruno a los tres chocolates”, ja, ja, ja.

— Valeria, ya sé que no tienes que preocuparte del tema embarazos, pero tu lleva siempre unos condones en el bolso, y no pilles nada, ¿eh?—dice Teresa.

— ¡Uy, Teresa! ¡Estabas tardando mucho en decírmelo! —responde Valeria.

— Mirad mirad, dicen que esta postura favorece el embarazo- exclama Lucía mientras enseña el móvil a sus amigas.

— A ver a ver…— dicen las dos acercándose con curiosidad.