No me toques los miércoles

– Bueno, bueno… Tú has venido hoy a clase muy sonriente, Valeria. ¿Qué ha pasado?
– ¿A mí? Nada…
– Venga, va. ¿A quién pretendes engañar?
– ¡Teresa, pareces adivina! ¿Cómo sabes qué me ha pasado o me ha dejado de pasar?
– Tu cara te delata, criatura. Además, tengo dos hijos, y eso hace callo –le dice mientras le guiña el ojo.
– ¡Si hasta yo me he dado cuenta! ¡Vienes pletórica, chica! –interviene Lucía.
– Buenooo… vale… os cuento, pero no digáis nada. Como ya sabéis, me he apuntado al curso de cocina. Estudié un curso de administración, no me gustó y mi pasión siempre ha sido cocinar. Así que me he lanzado a estudiar cocina y llevo desde el lunes yendo a clase.
– ¡Madre mía! ¡Esto es estar motivado por los estudios…! No recuerdo estar así de contenta por ir a clase… ¡Cómo cambian las cosas! –dice Teresa mientras mira a Lucía, esperando que ésta opine.
– La verdad es que yo tampoco, a no ser que fuera una súper clase o que tuviera un profesor interesante –interviene Lucía. Ambas, perfectamente sincronizadas, miran a Valeria.
– ¿Pero es que no se os pasa nada por alto en este grupo? He de confesar que sí, que es guapísimo. Adoro a mi profesor de cocina dulce. ¡Y tan dulce que está él!
– Un momento. ¿Eso de cocina dulce qué es? Llevo toda la vida cocinando y ahora llegas tu aquí con la terminología profesional –salta Teresa.
– Se trata de todo lo que engloba dulces y repostería. Como ya os comenté, el día de mañana me encantaría montar una pastelería. De hecho, si entráis en mi Pinterest veréis que tengo un álbum de recetas. Así que aparte de ser mi asignatura favorita, ahora resulta que el profesor que tengo… es increíble –suspira Valeria, mientras mira a sus amigas.
– Así seguro que no haces novillos. Nos aseguramos de que vayas al cole como una buena chica –responde Teresa, y le da un golpecito con el codo a Lucía, quien se ríe con el comentario–. Eso de Pinterest… alguien me va a tener que enseñar. ¿Qué es? ¿Una web de recetas?
– Valeria, que no se te metan los pajaritos en la cabeza, que acabas de empezar el curso… y ya estás que si el profe… Aprovecha para aprender y sacar buenas experiencias. Que queremos que seas la mejor repostera de toda España. Pinterest es una red social para compartir fotos, Teresa. Es genial, puedes sacar ideas para todo, desde cocina hasta ropa, cosas de casa… hay mil cosas.
– Lucía, así tengo una motivación más para ir a clase. No hay para tanto.
– ¿Pero tú no nos dijiste que estabas conociendo a un chico? –interviene Lucía, un poco alertada.
– A ver… Vamos quedando con frecuencia y es un buen amigo.
– En mi época eso se le llamaba amigo con derecho a roce. No seas tan remilgada. Ya somos todas mayorcitas –interviene Teresa.

Tan dulce tan dulce

– Oye, Valeria. ¿Usas protección, ¿verdad?
– ¡Madre mía, Lucía! ¡Si pareces la madre del grupo! Sí, uso condones. Así que tranquila. No hago nada sin usar condones, no quiero que me contagie nada, ni quedarme embarazada, porque lo vamos haciendo de forma esporádica y tampoco llevo control de con quién se acuesta él. Ni tengo intención de hacerlo.
– ¡Madre mía, úsalo siempre, eh! ¡Qué miedo me das! ¿Ves? Yo de eso ya no tengo que preocuparme. Como uso el DIU
– ¿Tú usas eso? ¿Eso no es para las de mi edad? Yo voy con las pastillas anticonceptivas de toda la vida, una al día, y problema solucionado, más agustito que nada. Estáis muy modernas todas con la cocina dulce, el Pinterest y el DIU ese –Teresa las mira a las dos y se queda tan ancha.
– Ja, ja, ja. Teresa, yo no sé ni qué es eso del DIU. Me suena, pero no tengo ni idea, así que tranquila. ¿Qué es eso, Lucía?
– Sí, sí que sabéis qué es. Un DIU es un dispositivo hormonal que se coloca dentro del útero y evita que te puedas quedar embarazada. El que llevo dura 3 años. No es sólo para las de tu edad, Teresa. Nos lo podemos poner a cualquier edad fértil. Si sabemos que no queremos tener hijos en un futuro cercano, es comodísimo.
– Sí que estás puesta –interviene Teresa, sorprendida.
– Eso, Lucía. Yo tampoco tengo ni idea de eso, Teresa. Estoy como tú, con las pastillas anticonceptivas cuando tuve un novio, pero si no… condones.
– ¡Qué vas a tener tu un noviete…! Si vas como las abejas, de flor en flor –suelta Teresa, con una carcajada.
– Pues es de lo mejorcito que he hecho en la vida: no tenerme que preocupar más de si me he tomado o me dejo de tomar las pastillas anticonceptivas, horarios, si llevo condones encima, si se me ha roto el condón… Me siento súper libre con el DIU. Además, yo ya sé que no voy a tener hijos en un par de años por lo menos; por lo tanto, no me tengo que preocupar de nada.
– ¡Uy, chiquilla! Yo ya ni me acuerdo de qué es eso de usar condones. Llevo más de 14 años con mi marido y eso lo dejé muy atrás, las aventurillas de si se me rompe o que estás en medio del momento pasional y tienes que parar para poner el condón… ¡Uf! De eso sí que me acuerdo. Yo con la pastillas anticonceptivas voy más tranquila. Lucía, y si quieres tener hijos antes de dos años, ¿qué?... Qué adelantada a tu tiempo eres, hija. Moderna total.
– Pues es muy sencillo. Voy al ginecólogo y me saca el DIU y ya está. A partir de ahí puedo quedarme embarazada de nuevo…
– Bueno, Teresa. Tú dices de mí, pero creo que Lucía, que está aquí sólo hablando de su DIU, tiene un nuevo tema que contarnos… Que lo tiene muy calladito.

Lucía mira a Valeria con cara de sorpresa y la boca abierta… Ahora Teresa sigue implacable con su interrogatorio…