No me toques los miércoles

Hoy Teresa ha llegado la primera.

— Pero ¿dónde estarán estas petardas? Si es que no aprenden… Luego todos los días tenemos que salir corriendo porque llega la profe de pilates y no terminamos de ponernos al día. Teresa suspira mientras piensa qué se va a pedir hoy porque no le apetece un café. Lucía aparece justo por la puerta. Ya sí se puede decir que camina como una embarazada.

— Holita. ¿Cómo están esos cuerpos hoy? –Lucía suena más feliz de lo normal.

— ¡Caray, que alegría traes! Esa es mi Lucía –exclama Teresa. Mientras Lucía se sienta, Valeria aparece corriendo por la puerta de la cafetería arrastrado con ella una silla que estaba mal colocada.

— Buenas, chicas. Hoy llevo un día de locos. Y es que me parece que estoy teniendo una reacción alérgica a algo que he comido –dice Valeria, y se mira el labio inferior.

— ¡Qué exagerada! Yo te lo veo bien –Teresa entorna los ojos como para mirar con más precisión.

— Y ahora que mencionas las alergias, ¿os acordáis que ayer me escribió Leo? -pregunta Lucía, mientras pone el bolso encima de la mesa y empieza a buscar el móvil–. Esperad. Vuelvo a abrir el mensaje.

— Ah, ya entiendo entonces esa felicidad. Tu hermanito querido ha dado señales de vida –interviene Teresa mientras se apoya en la mesa e intenta meter mano en el bolso de Lucía para ayudarle a buscar el móvil.

—Sí, sí, claro. Ya sabéis mi debilidad por mi hermanito –Lucía les guiña un ojo–. Vamos al lío, os cuento. Resulta que conoció a una chica y… claro, pasaron a la acción. Como siempre, usó preservativo pero esta vez se llevaron un sustillo ya que la chica era alérgica al látex. Y claro, la pobre empezó a notar que algo le pasaba ahí dentro y ninguno sabía la razón.

Siempre hay alternativa

— ¿Y entonces ella no podrá tener más relaciones sexuales utilizando preservativo? –Valeria no da crédito y abre los ojos como platos–. Siendo joven y sin pareja estable, menudo drama, ¿no?

— ¡Qué va! –Teresa hace un gesto con la mano en plan “estáis locas”–. Hoy en día eso no es problema. Ya sabéis que con tantas alergias que existen últimamente, han encontrado solución para casi todo. Para las personas que tiene alergia al látex existen los preservativos de poliuretano.

— ¡Cuenta más! Que me lo apuntaré para decírselo a Leo. Ayer el pobre consultó el comodín de la llamada y se confundió de contacto, ja, ja, ja –se ríe Lucía–. Le dije que si no prestaba atención en las clases de educación sexual cuando explicaban los métodos anticonceptivos, y me dijo que sólo le hablaron del preservativo pero no de tipos.

— ¡Ay, ay! –se lamenta Teresa–. A los jóvenes hay que darles toda la información detallada, y más cuando existe tal información. Pues eso el preservativo de poliuretano es una de las opciones. Aunque ojito, porque no proporciona tanto nivel de protección como el preservativo de látex al no ser tan resistente y poder deslizarse con más facilidad.

— Claro… Esa es la clave –exclama Valeria muy pensativa y mirando al horizonte–. Lo bueno de la vida es que siempre que algo no funciona puedes elegir otra cosa.

— ¿Y ahora a ti que te pasa? –pregunta Teresa, y le da una palmadita en la espalda a Valeria–. A ver si es verdad que te ha dado una reacción alérgica, pero no ningún alimento, sino a la vida.

— Chicas, ha llegado el momento de deciros… –Valeria no tiene tiempo de terminar la frase porque le suena el teléfono. Después de contestar, coge el bolso y, tras dar un beso a cada una de sus amigas, sale disparada.

— ¿Y se puede saber ésta a dónde va? –pregunta Teresa a Lucía, mientras las dos siguen con la mirada a Valeria sin entender nada hasta que esta sale por la puerta.

L.ES.MKT.10.2016.1887