No me toques los miércoles

- ¡Esto cansa más de lo que pensaba! Estoy reventado, ¿vamos a tomar algo? – Leo se reúne con Teresa y Lucía en la puerta del gimnasio, después de su clase de Zumba.

- ¡Hermanito! ¿Venimos a machacarnos para estropearlo en cuanto salimos por la puerta? ¡Es broma! Nos lo hemos ganado – dice Lucía mientras los tres se dirigen al bar de enfrente.

- Oye, ¿por qué no habrá venido Valeria? Me ha parecido muy raro que nos escribiese a última hora diciéndonos que le había surgido algo… - dice Teresa, mientras se sienta en la mesa de siempre.

- Supongo que tiene que ver con el chico nuevo, Fran, no nos habrá dado más detalles porque nos pusimos pesadas el otro día, ¡ya nos contará! – contesta Lucía – Cambiando de tema, Pablo está muy cariñoso desde que volvimos de nuestra escapada romántica, y hemos pensado en hacer planes así una o dos veces al mes. Desconectar de las responsabilidades y disfrutar únicamente de nosotros, creo que es importante para que no nos absorba la rutina.

- ¡Me parece una idea buenísima! Fernando y yo también hacemos escapadas de vez en cuando y nos resulta fundamental para mantener la pasión ja, ja, ja – ríe Teresa – Oye Leo, tú hace mucho que no nos cuentas ninguna aventurilla…

- Ja, ja, ja sois mejores investigadores que el FBI… Ya sabéis que yo de momento no busco nada serio, que nunca se sabe cuándo puede surgir el amor… Pero de momento prefiero salir con mis amigos y que pase lo que tenga que pasar, ya sabéis… ¡Y no hace falta que me deis la chapa, que siempre llevo condones! – Leo sonríe pícaro y Lucía y Teresa se ríen a carcajadas.

Secretos al descubierto

- Somos unas viejas, Teresa ja, ja, ja – dice Lucía.

- ¡Y que lo digas! ¡Nuestra época de fiesta loca ya pasó! Pero ser una mujer casada y con hijos también tiene lo suyo eh… - los tres se ríen.

- Pi, pi , pi… Pi, pi, pi…

- ¡Es mi móvil! – Lucía lo saca del bolso y lo mira – Es Valeria… me está escribiendo por WhatsApp, dice: “Te equivocabas con él, ya no es como antes. Nos vemos la semana que viene, pero no me deis sermones”. Bueno, parece que el Villano se ha convertido en Príncipe Azul, ya nos contará.

- Ja, ja, ja, qué intensa es esta chica, no sé por qué piensa que vamos a darle un sermón… Si no lo hacemos nunca… - dice Teresa con ironía mientras se ríe – Entonces Leo, ¿ningún ligue reseñable últimamente?

- A ver… Os lo voy a contar pero tenéis que prometerme que no saldrá de aquí – contesta Leo, mirando hacia los lados para ver si hay alguien conocido.

- ¡Pero bueno! ¿desde cuándo tienes secreto con tu hermana? – Lucía se hace la ofendida.

- Desde siempre, como tú conmigo – dice Leo fingiendo estar dolido.

- Ja, ja, ja, exagerado… No nos des más largas y cuenta, pesado – Lucía se impacienta y Teresa le mira fijamente, ansiosa de información.

- El otro día salí de fiesta con mis amigos, todo normal. Nos tomamos alguna copa y vi a Miriam “la amiga de Valeria” con sus amigas, nos pusimos a charlar, a bromear… Le invité a una copa… - Leo frena, sin saber si seguir o callarse.

- ¡Ni se te ocurra callarte ahora! ¡Cuenta, cuenta! – Teresa está ansiosa por conocer los detalles.

- Puede que nos diéramos algún beso que otro…

- ¿Cómo que puede? – Lucía y Teresa se quedan con la boca abierta.

- Solo fue eso, nos besamos y al rato ella….. se fue con sus amigas, ¡tranquilas, chicas! – contesta Leo, mirando de reojo una conversación de su móvil. Pero no quiero que le contéis nada a Valeria. Miriam me lo pidió explícitamente.