No me toques los miércoles

—¿Qué os parece mi maquillaje de hoy? -pregunta Teresa posando y poniendo morritos.

—La verdad es que es muy elegante y sutil, aunque no sé si lo suficientemente sutil para Pilates. Yo es que nunca me maquillo para hacer ejercicio -responde Lucía.

—Es que he quedado con Lucas para comer y ha querido probar conmigo una de sus nuevas creaciones. Soy su musa...

—¿Cuándo nos vas a presentar a Lucas? ¡Yo también quiero que me ponga mona! -exclama Valeria.

—¡Pero si tú ya estás mona! A tu edad, con un poco de máscara de pestañas tiras millas, pero llegará un momento en el que para tapar las patitas de gallo necesitarás un rodillo de pared.

—¿Patas de gallo? -pregunta Leo, despistado.

—Mira chaval, no te hagas el ingenuo, que las patas de gallo no son exclusivas de las mujeres, ¿eh? -responde Teresa.

—Hermanito, son esas arruguitas que salen en los extremos de los ojos.

—¿Ah! Ya... Pero bueno chicas, no vengo a hablar de arruguitas hoy, necesito más información sobre... vuestras cosas... Ya sabéis... -dice algo cortado Leo.

—Dispara -bromea Teresa.

—A ver... Si una chica está con la regla, ¿puede quedarse embarazada? ¿Cómo va esto de la menstruación?

—Entiendo que no eres una mujer, hermanito, y veo que conoces mucho el tema de la anticoncepción masculina, pero... ¿y nosotras? Creo que te saltaste muchas clases de biología en el colegio, ¿eh? -interviene Lucía.

—No es eso, sólo que no sé... Como no iba conmigo, pues no prestaba mucha atención, y sólo ponía la antena cuando hablaban de anticonceptivos masculinos, los que me interesaban a mí, pero ahora me interesa más saber todo sobre vosotras -se intenta justificar, acabando con su sonrisa de galán.

—¡Ay, pillín! No te preocupes, que nosotras te ayudamos -Teresa saca su móvil, teclea un poco y le muestra la pantalla a Leo, explicándole muchos datos interesantes el ciclo menstrual-. Te mando esta infografía sobre la menstruación y si tienes más dudas, ya sabes: vuelve a consultarnos -le explica Teresa, muy seria pero bromeando. O mejor, visita tu mismo la página de conlamujer.com. Seguro que te ayuda a ponerte al día en muchas cosas.

Esas patitas de gallo

—¿Dónde está Miriam? -pregunta Lucía.

—Pues me acaba de escribir. Dice que ha conocido a un chico muy majo en la biblioteca y se está tomando un café con él -responde Valeria.

—Uy, ¿eso de conocer chicos en biblioteca pasa en la vida real? -ironiza Teresa.

—Nunca coincides con Miriam, ¿eh? -suelta Lucía mirando a su hermano.

—Valeria, enróllate y cuéntanos cómo fue la cena con tus suegros -dice Teresa cambiando de tema.

—Teresa, yo te lo cuento si quieres. Pero por favor, no te hagas la moderna, ja, ja.

—¿De verdad su madre está obsesionada con los koalas?

—¿Obsesionada? Ese adjetivo creo que se queda corto... Yo diría enloquecida... No me extrañaría que llevara algún koala tatuado en alguna parte...-bromea Valeria sacudiendo la cabeza.

—No será para tanto...

—Teresa... de verdad, había koalas por todas partes. Salí de allí temiendo a esos adorables animales. He tenido pesadillas con koalas asesinos que bailan reggaeton.

—Ja, ja, ja, ja, ja-ríen a carcajadas todos.

—¿Y tú suegro?

—Pues la verdad es que apenas hablé con él al llegar porque empezó el programa de Mª Teresa Campos... Y después durante la cena se pasó el rato hablando de ella y de su novio, de su programa...

—Vaya percal, nena...

—¿Y tú regalito? ¿Se lo diste?

—Chicas... esa fue la clave, sin duda. Todo pintaba muy mal, sobre todo con mi suegra porque ya me había tirado un par de pullitas y no había manera de que me llamara por mi nombre...

—Es que de verdad... las suegras... es que tienen una mala leche especial-interrumpe Teresa.

—El caso es que cuando le di el regalo del curso de Teresa.... bueno... me la gané totalmente, me la metí en el bolsillo y lo cerré con cremallera. ¡Ya es mía!

—¿Y la cena? ¿Estaba rica? -pregunta Leo devolviendo a Valeria a la tierra.

—Uf, la cena... Si os cuento el menú...