No me toques los miércoles


—¡Ay, chicas! Las semanas van pasando y seguimos sin tener lista la habitación del bebé.
—Tranquila, Lucía, si todavía tenéis tiempo. Además ya sabes que a nosotras nos gustan estas cosas y nos encantará poder ayudaros ¿verdad Valeria?. Mira, ¿por qué no entramos en esta tienda? Tienen cositas de bebé -dice Teresa restándole importancia.
—Verás como encontramos cosas chulas..
—Y si no, siempre te quedará Pinterest. Puedes pasarte por mi tablero de “Ideas para habitaciones infantiles” -le comenta Teresa haciéndose la interesante.
—Hablando de Pinterest... Me he hecho un tablero de Zumba. ¡Me parece muy divertido! El día 17 en Barcelona iré a una súper master class. ¿Te animas, Teresa?
—Pues no te digo que no...

Las tres amigas continúan hablando y se adentran en una tienda inmensa, donde comienzan a andar entre cunas y cambiadores.


—Yo creo que lo mejor es que elijáis primero la cuna y algún mueble a juego, y con esto escogido os será mucho más fácil definir el estilo. Es lo que yo hago para elegir mi outfit cada sábado noche: escojo los taconazos y a partir de ahí escojo el resto. Y si no, reviso mi Pinterest y saco un montón de ideas -suelta Valeria muy resolutiva.
—Lo que quieres decir es que escoges la servilleta que hará la función de top y el cinturón que hace de falda, ¿no? Ja, ja, ja -ríe Teresa.
—¡Qué exagerada Teresa! ¡No enseño tanto!
—Pues no entiendo por qué, si estás en la edad de enseñar y de ir cómo te salga del kiwi.
—Chicas, chicas... Vamos a centrarnos, que hemos venido a por una cuna, ¿eh?- interrumpe Lucía a sus amigas.
—Una cosa... ¿El futuro ocupante de la cuna no tiene ninguna fotito reciente? -pregunta Teresa.
— Ah, sí claro. Tengo la eco del primer trimestre. ¿No os la enseñé?
Habitaciones de bebé con sorpresa

—¡Será posible! ¡A ver esa foto de mi sobrino postizo! -exclama Teresa. Lucía saca del bolso su móvil, busca la foto de la ecografía y se la muestra a las chicas.
—¡Oh! ¡Qué cosita más peque! ¡Le vamos a encontrar la mejor cunita del mundo!
—Fue muy emocionante oír latir su corazoncito. Me puse a llorar como una pava. Pablo se hizo el fuerte pero pude ver como una lagrimilla bajaba por su mejilla.
—¿Te han hecho ya entonces lo del triple screening ese?
— Sí, sí. Estoy al día con todo lo que tengo que hacerme. Bueno... En todo menos con la habitación del bebé....
—¡No te fustigues, Lucía! Venga, vamos a seguir buscando. ¡Mira ésta qué chula! -dice Teresa mientras señala una cuna, intentando animarla.
—No sé... Buscaba un estilo más retro...
—¿Y ésta? -grita Valeria desde la otra parte de la tienda.
—Uy, no sé. La veo demasiado barroca...
—Lucía, querida... A ver si te crees que somos los gemelos esos de Divinity que son expertos en decoración -suelta Teresa.
—Es que quiero que sea todo perfecto: su habitación, su ropita...
—Cariño, lo importante es el amor que va a recibir ese pequeñín. Lo demás es secundario.
—Tenéis razón... Estas hormonas me están poniendo un poco sensible, ¿verdad?
—¡Qué va! -exclama Teresa rodeándola con un brazo y llevándola hacia delante mientras mira a Valeria disimulando.
—Por cierto, un tema que te quema Lucía... ¿Sabéis ya si es niño o niña? -dice Valeria.
—¡Es verdad! ¡Y tampoco nos has comentado nada de nombres !
—Ja, ja, ja, ja,ja -Lucía ríe a carcajadas-. Yo decía... Estas chicas no caen, no me han preguntado nada del sexo del bebé ni de los nombres.
—Pero entonces, ¿lo sabes ya?
—Claro...