No me toques los miércoles


Lucía ha enviado una nota de voz por el WhatsApp a sus amigas ¡El bebé está en camino! ¡Como las guirnaldas de navidad, su vida brilla con luz propia! Teresa y Valeria no se lo han pensado ni un segundo y se han puesto en marcha hacia el hospital. Al llegar les toca esperar y mientras tanto se ponen a comentar los mensajes a la desesperada de Míriam.
— ¿Y qué le pasaba a Míriam que casi te fulmina el móvil?- pregunta Teresa a Valeria.
— Uy, uy,uy… la pobre estaba hecha un manojo de nervios- responde Valeria mientras se acomoda en la silla, haciéndose la interesante. -
¿Recuerdas que hace poco estuvo en un viaje express con ese ligue que conoció esa noche que salió de fiesta? Pues como los dos se habían hecho las pruebas para asegurarse que no tenían ninguna infección de transmisión sexual decidieron hacerlo sin condón. Pero el tema está en que se le pasó tomarse la píldora que se toma cada día y ahora resulta que tenía un retraso. Y claro, se puso histérica.
— ¡Ay menudo susto! Es lo que tienen los métodos anticonceptivos a corto plazo, que como no estés pendiente y te olvides de tomarlos o ponértelos…
— Claro. Ya está más tranquila porque se hizo un test y dio negativo. La pobre ya respira pero se quedó blanca cuando miró el calendario y vio el día en el que estábamos y que no le había bajado el periodo - prosigue Valeria aprovechando que goza de toda la atención de su amiga.
— Ahora después de este susto seguro que se plantea cambiar a un método anticonceptivo a largo plazo. Le podrías decir que en Conlamujer.com hay una infografía sobre los métodos anticonceptivos a largo plazo donde lo explican todo muy claro. – dice Teresa. –Bueno además de que si le interesa, mi testimonio personal le puede servir de gran ayuda también. Ja, ja.

¡Ha llegado la cigüeña!


— ¡Por supuesto! Se lo diré, porque sí que me comentó que se lo estaba planteando. Con todo el ajetreo que tiene de trabajo, lo último que necesita es además, tener que estar pendiente de su método anticonceptivo – responde Valeria, y mira hacia el fondo, ya que le parece ver una cara conocida.
— ¡Leo! – grita Valeria, a la vez que levanta la mano- Estamos aquí.
— ¡Hola! – responde Leo - ¿Lleváis mucho rato aquí? Yo es que he llegado y con los nervios me he dedicado a dar vueltas por todo el hospital buscando la parte de maternidad.
— Estamos aquí sentadas desde ya hace un ratito pero como estamos hablando ni nos hemos dado cuenta del tiempo - explica Teresa.
— ¿Aquel que asoma por allí no es Pablo? - Valeria se levanta de la silla.
— ¡Eso sólo puede significar una cosa! - exclama Teresa- ¡Nuestra sobrina ya está en el mundo!
— ¡Qué nervios! – interviene Leo, frotándose las manos- ¡Quiero verla ya!
Pablo se acerca y efectivamente les da la buena noticia.
— ¡Hola chicos! - Pablo luce una sonrisa de oreja a oreja - ¡Ya somos papás!
— ¡Enhorabuena! – dicen todos a la vez y se oyen unas palmadas de alegría.
— Podéis subir a ver a Lucía cuando queráis- les explica Pablo.
Valeria, Teresa y Leo se levantan de la silla y se dirigen con prisa al ascensor. Llegan a la planta y abren la puerta de la habitación.
— ¡Oh! ¡Es una monada! ¡Cómo se parece al padre! – exclama Teresa en cuanto se acerca a la cunita.
Todos están súper contentos. La llegada de un bebé - y encima justo antes de navidad - es siempre una alegría y más grande cuando se puede compartir con amigos y familia.




L.ES.MKT.11.2016.1981