No me toques los miércoles

- ¡Vengo renovada! – Lucía llega a la mesa donde están sus tres amigas esperándola con la pequeña Martina. - ¡Mi niña! ¡Cómo te he echado de menos! ¿Te han tratado bien las chicas? – coge al bebé y se pone a abrazarlo y hacerle carantoñas.

- ¡Está encantada! ¡No ha llorado ni una vez! Yo creo que ya nos quiere más que a ti… - bromea Teresa, mientras Lucía le echa una mirada seria y después se ríe.

- Nos lo hemos pasado genial con Martina, ¡le hemos llevado de compras y todo! Apunta maneras para ser una fashion victim como mamá, ja, ja, ja – dice Valeria – Bueno, ha llegado la hora de que nos cuentes cómo ha ido el fin de semana de amor… - pone cara pícara.

- ¡Eso! ¡Estás tardando! – dice Miriam mirando a Lucía con ojos como platos.

- Madre mía, no me dais tiempo ni a pedirme un café... – Lucía se hace la interesante antes de contar cómo ha ido su finde de amor – La verdad es que nos lo hemos tomado con calma, hacía tanto tiempo que no podíamos dormir a pierna suelta…

- Ahora lo llaman “dormir” – ríe Valeria - ¿Os hemos reservado un hotel divino para “dormir”? – hace las comillas en el aire con los dedos.

- Ja, ja, ja, a ver… No te voy a decir que no le hayamos dado un buen uso al jacuzzi… O que en la cama solo hayamos dormido… - Lucía se pone roja mientras habla.

 Fin de semana romántico y el regreso de antiguos

- ¡Ay, mujer! ¡No te vaya a dar vergüenza de repente hablar con nosotras de estas cosas! – dice Teresa – fuiste a ponerte el DIU antes de ir, ¿no?

- Qué va, no me daban cita antes del fin de semana, así que al final no pude ir y tuvimos que utilizar preservativos, ¡no me acordaba lo incómodo que es! – Lucía coge a la pequeña Martina y la sienta encima de ella mientras le da un beso en la frente – Y vosotras, ¿qué? ¿Volviste a quedar con aquel chico, Valeria?

- Pues mira, después de la cara que me pusiste cuando viste quién era, le he estado dando largas… Ya que sacas el tema, ¿por qué no me explicas qué te pasa con él? ¿De qué le conoces y por qué pusiste cara de haber visto un fantasma cuando te enseñé una foto suya? – Valeria bombardea con preguntas a Lucía, que no quiso hablar del tema la última vez.

- A ver, Valeria, no quiero malmeter entre vosotros… Pero es un viejo conocido y no tuve una buena experiencia con él – Lucía se muestra incómoda.

- Eres mi amiga, si hizo algo malo deberías decírmelo para que no me pase a mí también – Valeria se pone seria, cansada de que su amiga le dé largas.

- Está bien, cuando tenía unos 20 años conocí a ese chico, ¡han pasado casi 10 años! Quedamos un par de veces y me pareció encantador, pero… cuando íbamos a pasar a la acción… - Lucía lo deja en el aire.

- ¡¡Cuéntalo ya!! – dicen sus tres amigas al unísono.

- Se negó a utilizar preservativo y fue muy borde conmigo por no querer hacerlo sin protección, recogió todas sus cosas y se marchó. No volví a saber de él. – Lucía se siente aliviada al terminar de contarlo.

- ¿CÓMO? ¡Ay, madre! ¡Ya no me gusta nada de nada! ¡Bórralo, Valeria! – Teresa se acelera y habla nerviosa.

- Vaya… no me esperaba esto… vaya bajón – Valeria se queda pensativa – No sé qué hacer…

- ¿Que no lo sabes? Está claro que hombres así es mejor tenerlos lejos, Valeria – dice Miriam.

- Pero pensad que fue hace 10 años… Todos nos equivocamos, igual ha cambiado – Valeria está indecisa.

- No puedo creer que estés dudando, ¡con todos los chicos que hay! – Teresa saca su lado de madre con Valeria – Sabes lo importante que es cuidarse y evitar a este tipo de personas.

- Lo tengo que pensar, chicas, no me agobiéis – Valeria zanja el tema.