No me toques los miércoles

Lucía está sentada en la sala de espera de su ginecóloga, hoy tiene revisión y Pablo no llega, no responde al whatsapp y no coge el teléfono. No sabe si está más enfadada que preocupada, o al revés.

Coge una revista de cotilleos de la mesita, mira la fecha, ve que es de julio de 2015, resopla y la vuelve a dejar en su sitio. Vuelve a sacar el móvil del bolso, Pablo sigue sin dar señales. Las que no paran son Valeria y Teresa. Sin duda su grupo es el más activo de todos los que tiene porque se pasan el día mandando notas de voz, fotos, bromas y noticias de celebrities.

En la sala entra una chica hablando por teléfono de unos 22 años y se sienta junto a Lucía, que está tan aburrida que no puede evitar escuchar la conversación.


— Sí, es que mira… por fin nos hemos decidido, lo hemos hablado y vamos en serio… ya… claro… Lucía no sabe quién está al otro lado del teléfono, pero tiene pinta de ser una amiga por la voz. Le encantaría saber qué responde, pero sólo con lo que le oye decir a la chica de la sala, ya se imagina por dónde van los tiros. Y si no es así al cien por cien, da igual. Si lo mejor de escuchar conversaciones ajenas es precisamente eso, fantasear con la poca información que tienes y montarte una película.
— Ya, no sé… A ver lo que me dice la ginecóloga, que no vas a saber tú más que ella -continúa hablando la chica. Lucía sigue escuchando y ya tiene la historia más o menos clara: la chica de la sala de espera ha empezado una relación formal con su chico y viene a su ginecóloga para que le recomiende un método anticonceptivo, y su amiga la del teléfono se está haciendo la listilla.

Una espera que desespera

— Marta… Que sí… que lo sé… Pero déjame que le pregunte a la ginecóloga, que ella es una profesional… Aha… Ya… Uy, Marta, te tengo que dejar que ya me toca, ¿eh? ¡Luego hablamos! -la chica cuelga y suelta un suspiro de resignación. Lucía no puede evitar soltar una pequeña carcajada, la chica se gira y dice:
— Perdona… es que tengo una amiga que se pone un poco pesadita. ¡Ella es la que más sabe de sexo, de anticoncepción y de todo! -dice riendo.
— Eso me ha parecido, no te preocupes. Todas tenemos amigas así -responde Lucía.
— ¡Enhorabuena! -exclama la joven señalando la barriguita de Lucía.
— ¡Ah, gracias! Hoy tengo revisión y mi marido tendría que estar aquí, pero sigue sin aparecer… Me va a oír…
— Yo vengo a hacerme mi revisión anual y de paso…
— A informarte sobre los métodos de anticoncepción porque has empezado una relación seria con un chico, ¿verdad? -la corta Lucía con cara de pillina.
— Vaya… sí que grito cuando hablo, ja, ja, ja. Pues sí, así es, llevamos ya seis meses juntos y creo que es el momento de dar un paso más y buscar un método que me proteja más a largo plazo.
— Haces bien en informarte con un profesional porque por ahí circulan muchos mitos que no son ciertos y nos confunden mucho cuando no tenemos toda la información, y sólo teniendo toda la información podremos tomar decisiones libremente. Mira, si aparte de la de la gine, quieres consultar más cosas sobre tu cuerpo o sobre anticoncepción, te recomiendo que visites conlamujer.com.
— ¿Lucía Pellicer? -pregunta una enfermera en voz alta.
— ¡Esa soy yo y mi marido sin llegar! Bueno, encantada de conocerte y espero que disfrutes mucho de tu decisión. ¡Ciao! -se despide Lucía entrando en la consulta.