No me toques los miércoles

—¡Ay, chicas! Hoy me ha tocado venir en bus y me he pasado de parada
—se queja Teresa al entrar en el vestuario.

—¿Y eso? ¿A ti no te suele traer Fernando porque le viene de paso cuando va a recoger a los niños? —pregunta extrañada Lucía

—Pues sí, pero resulta que sigue más raro que un perro verde y yo ya no sé qué pensar. Me ha dicho que no podía traerme hoy a Pilates porque tenía que recoger unas cosas que le había pedido su jefe, cuando jamás, en los 12 años que lleva Fernando trabajando en esa empresa, jamás, le había pedido nada, y mucho menos fuera del horario de trabajo. Así que nada… Yo en bus y mi suegra a recoger a los niños.

—Mujer, existe la posibilidad de que sea cierto. Que no se lo hayan pedido nunca hasta ahora no significa nada.

—Ya lo sé Lucía, si me he dicho lo mismo a mí misma, pero no sé. Hay algo raro. No sé el qué, pero algo no cuadra.

—Me da que estás exagerando un poco —suelta Valeria.

—Que no que no, que el otro día me pareció escuchar cómo hablaba por el móvil susurrando en el baño. Pegué tanto la oreja a la puerta que se me puso colorada.

—Yo creo que debes evitar pensar mal, y, en general, pensar demasiado en esto, porque te vas a obsesionar.

¿Enviamos un Whatsapp a la cigüeña?

—Tienes razón, Lucía. ¡Voy a aprovechar la clase de hoy y nuestra reunión posterior para despejarme un poco y pensar en otras cosas! Venga, contadme algo.

—Yo no tengo novedades —comenta Valeria—. Grey quiere quedar, pero yo paso, así que no he respondido a ninguno de sus mensajes de Whatsapp y en sus clases estoy aprendiendo más que nunca porque ya no pierdo el tiempo babeando por él.

—Pues yo… sí que tengo una pequeña novedad que contaros chicas —dice Lucía, casi susurrando.

—¡No me digas que además de Pilates, vas a empezar preparación al parto! —bromea Teresa.

—Pues no… No al menos hasta dentro de unos meses, porque no estoy embarazada, pero Pablo y yo hemos decidido que por qué vamos a retrasarlo más. Así que nada…¡ ¡Que si todo va bien, seréis tías prontito!

—¡Qué alegría, Lucía! ¡Qué buena noticia! —festeja Teresa abrazando a su amiga–. Pero oye, ¿tú no llevabas el DIU?

—Sí, claro, pero el viernes tengo cita en el ginecólogo para que me lo retire.

—Ah, ¿y entonces ya está? ¿Ya puedes quedarte embarazada? –pregunta Valeria alucinada.

—Sí. Entonces, lo normal: hay que ir probando hasta que se consigue, como cualquier chica que no ha llevado DIU y deja sus métodos anticonceptivos.

—¡Qué bien! Pues yo también me alegro mucho, Lucía, pero pensaba que estarías durante más tiempo en el clan de las CGSH –contesta Valeria.

—¿Cómo? ¿Qué es eso? —pregunta interesada Lucía.

—Pues “chicas guapas sin hijos”.

—Anda… ¿Y cuando los tienes, ¿qué pasa? ¿qué es lo que soy yo entonces? – exclama Teresa ofendida.

—Tú sin duda eres una MILF en toda regla, ja ja ja —ríe Valeria.

—Lucía, ¿me traduces para que sepa qué es lo que me está llamando nuestra amiga la moderna?

—Pues… te está diciendo que eres una madre de muy buen ver, ja, ja, ja.

—Anda la otra, ¡eso ya lo sé yo! Soy una mami moderna, sexy y sobradamente preparada —responde, sacudiendo los hombros sensualmente.

L.ES.NPM.06.2017.2753