No me toques los miércoles


— ¡Uf! ¡Una silla! ¡Por fin! - exclama Teresa dejándose caer sobre el respaldo de la silla.
— ¡Qué tarde habéis venido! - se queja Miriam, que ya estaba sentada en la mesa de la cafetería cuando las chicas han entrado.
— La profe se ha enrollado un poco al final, nos estaba contando que ella y su novio están en la fase final del casting de Pekín Express. Igual ahora que estoy en paro debería apuntarme a todos los castings de todos los programas a los que siempre he querido ir. Mira… No lo descarto… - dice Teresa, pensativa.
— ¿Y tú, Miriam?¿Por qué no has venido a clase? - pregunta Lucía mientras se quita el abrigo.
— He preferido quedarme leyendo un libro que vi el otro día en tu Pinterest…Y la verdad es que no me gustó mucho el otro día. No sé, creo que no es lo mío. Yo soy más de aquagym y de zumba. Por cierto, el finde de la semana que viene me voy a Sevilla, no quiero perderme la master class de zumba que organiza conlamujer.com el día 20.
— ¡Mírala!¡Y parecía tonta! Tú dices que eres más de aquagym porque has visto al profe marcando glúteos y lo que no son glúteos con ese diminuto bañador turbo - suelta Valeria.
— Ja, ja, ja. No sé de qué me hablas - bromea Miriam -. Digo en serio lo de aquagym: me parece una actividad muy completa que incluso debería barajarse como posible disciplina olímpica, ja, ja, ja, ja.
— Valeria, dile a tu amiga que no se pase de listilla, anda. Que como canta Chenoa: cuando tú vas, yo vengo - dice Teresa intentando aguantarse la risa.
— A lo que sí me apunto es a venirme un ratito a cotillear aquí al café con vosotras de vez en cuando - afirma Miriam.

El Pilates no es para todas


— Por cierto, Lucía. El que no está es tu hermano. ¿Dónde se ha metido? No me he enterado de que se ha ido.
— Ah, sí. Es que tenía cita con el fisio y se ha tenido que ir pitando.
— ¿Cómo? ¿Un chico en el grupo? - pregunta Miriam, interesada.
— Sí, sí. Le conocimos el otro día. Se ha apuntado a clase con nosotras - responde Valeria intentando picar a su amiga.
— No sabía que le interesaba el Pilates - apunta Lucía -, pero el otro día de sorpresa se plantó en el gym y preguntó por mí porque quería apuntarse y verme un poco más el pelo.
— Resulta que Leo es muy deportista… Hace triatlón y en invierno también algo de snowboard, y en verano un poco de surf. Ya sabes… Además, es ingeniero, guapo, simpático, le gusta ir a festivales…Vamos, Miriam, que te estás perdiendo un bomboncito relleno de dulce de leche - bromea Teresa. Miriam abre los ojos como platos escuchando la descripción de la última incorporación a la clase y dice:
— Parece interesante, la verdad, pero no voy a cambiar de opinión por un tío; si no me gusta el Pilates, pues no me gusta. Decidle que se venga algún día aquí a la cafetería, y ya está.
— ja, ja, ja, ja. Pues también tienes razón. Tranquila, seguro que se queda alguna tarde - añade Lucía.
— ¿A qué no sabéis con quién he quedado mañana para tomarme un caramel macchiatto?–suelta Valeria, que llevaba un rato ajena a la conversación.
— ¡Ay, Valeria, que me estás dando miedo! - exclama Teresa.
— Con mi nueva amiga, la de las mechas californianas…
— ¿Y eso? Valeria, no la líes…que te conozco - comenta Miriam.
— Tranquilas, que es de buen rollo…Mañana os contaré…