No me toques los miércoles

Valeria espera a sus amigas en la mesa de siempre, ha llegado antes de la hora, nerviosa por lo que tiene que contarles. - ¿Dónde se habrán metido estas? ¡Necesito quitarme este peso de encima ya!

- ¡Hola, Valeria! Ya estamos todas, ¿nos contarás de una vez por qué estás tan rara últimamente? – Teresa va al grano en cuanto entra en la cafetería, acompañada de Lucía.

- Con calma, chicas, que es un tema delicado y necesitaba mi tiempo – Valeria intenta reunir fuerzas para hablar de ello, pero al final lo suelta de sopetón – Lo mío con Bruno ha pasado a la historia.

- ¿QUÉEE? – sus amigas contestan a la vez, levantando la voz y llamando la atención de todo el local, Lucía se da cuenta y baja el tono – Pero, ¿qué ha pasado? ¡Si iba todo viento en popa!

- ¡No puedo creerlo! ¡Ya le había cogido cariño al chico! ¿Qué ha pasado? ¿Qué te ha hecho? ¡Que vamos a por él, eh! – Teresa hace un gesto dando un puñetazo al aire.

El desamor como aprendizaje

- ¿Queréis relajaros y dejar que cuente la historia? ¡Es imposible con vosotras! – Valeria se dispone a narrar lo sucedido - ¿Os acordáis que hace unos meses me surgió la oportunidad de irme a Finlandia a hacer prácticas en un prestigioso restaurante? ¿Qué al final lo rechacé porque prefería independizarme aquí y seguir mi relación con Bruno? Pues bien… A él le han ofrecido una beca parecida, en Nueva York, y no se lo ha pensado ni un segundo antes de decir que sí.

- ¡Pero bueno! ¿Lo rechazas tú por él y cuando le surge la oportunidad no hace lo mismo por ti? Vaya, vaya con Bruno… - dice Teresa indignada.

- En realidad, no le culpo. Si yo dejé pasar la oportunidad fue mi propia decisión y, ahora lo veo claro, fue mi error. Él no quería romper conmigo, su intención era seguir a distancia o que yo me mudase allí con él. Le dije un no rotundo, acabo de mudarme al loft y ahora tengo claro que no tomaré más decisiones en función de otra persona – Valeria habla con una seriedad y madurez que sus amigas no habían visto hasta ahora.

- ¿Sabes qué? ¡Tienes toda la razón! ¡Olé por mi amiga! Has sido muy adulta con tu decisión, demostrando tu independencia y aprendiendo de tus errores, ¡estoy orgullosa! – Lucía aplaude emocionada al ver cómo Valeria ha afrontado una situación tan complicada.

- ¿Sabéis que significa eso, chicas? ¡Vuelve la Valeria de siempre! El radar de chicos guapos vuelve a estar encendido, ja, ja, ja – Valeria intenta quitar tensión a la situación, aunque aún necesita un tiempo para superar todo lo que ha pasado.

- ¡Ay! ¡Otra vez tengo que estar preocupada por ti y por tus relaciones! Ya sabes, si vas a conocer chicos nuevos… - Teresa empieza con su sermón.

- ¡Hombre! ¡Ya echaba de menos tus charlas! Sí, Teresa, tendré cuidado y utilizaré siempre precaución… De hecho, estoy pensando en dejar las pastillas anticonceptivas y volver a los condones , es la mejor opción si no tengo una relación estable aunque las pastillas anticonceptivas me van genial para regular la regla..… O utilizar los dos, ¡para una seguridad total! No sé, lo iré pensando mientras me acostumbro de nuevo a la vida de soltera… - Valeria se pone seria al pensar en ello – Cambiando de tema, ¿no teníamos que pensar en un plan romántico para Lucía? ¿Sin bebé? ¿Solo ella, Pablo y un romántico escenario?

- ¡Pero bueno! ¡Que yo no me he metido con nadie! – Lucía se ríe y saca la lengua a sus amigas – Aunque, una escapadita no me vendría nada mal…para recuperar nuestras cositas y momentos tiernos…

- ¡Y no tan tiernos! – suelta Teresa.