No me toques los miércoles

“¿Hablar conmigo? ¿De algo importante? Dime” – Valeria contesta al WhatsApp de Leo en cuanto llega a casa.

“Prefiero verte en persona, ¿tomamos un café mañana?” – escribe Leo.

“Ok, te veo mañana a las 6 en el bar de al lado del gim, y ya voy directa a Pilates con las chicas” – dice Valeria.

“Si, yo también iré a Pilates. Mejor no les cuentes esto, de momento.”

Valeria llega al bar, nerviosa por su misteriosa conversación con Leo, y le ve en la mesa de siempre – Hola… ¿qué tal?

- ¡Valeria, hola! Hacía mucho que no coincidíamos – Leo sonríe y pide dos cafés.

- Sí… hacía mucho. Perdona que sea tan directa pero no aguanto más, ¿qué te pasa? ¿qué tienes que decirme?

- Bueno, es sobre un tema al que no paro de dar vueltas. La cosa es que el otro día me encontré con una amiga tuya… Miriam. De fiesta… y nada, estuvimos charlando y me dijo que era mejor que no te lo comentase – Leo oculta la parte de la historia en la que él y Miriam se lían.

- No entiendo nada, ¿qué no me dijeses que hablasteis en un bar? ¿qué sentido tiene eso? Hay algo que no me cuentas – Valeria empieza a enfadarse – Si hay algo que no me quieres contar, no lo hagas, pero no me digas cosas a medias porque no me lo creo.

- Bueno, puede que pasara algo más que eso. Tampoco nada demasiado importante… Bebimos de más y nos dimos algún beso, pero no pasó de ahí.

- ¿Y te dijo que no me lo contases? Eres un desastre guardando secretos.

- Bueno, te lo he dicho porque no puedo dejar de pensar en ello… Y no sé si habré malinterpretado lo que me dijo, pero…

- No estoy perdidamente enamorada de ti, si es lo que has entendido – Valeria contesta de mala manera.

- No digo eso… pero igual me lo dijo porque tenías algún tipo de interés en mí. La cosa es que no puedo dejar de pensar en ello, nunca te había dicho nada porque no pensé que pudieras estar interesada en mí… Pero si fuera así…

- Leo, ahora mismo estoy conociendo a alguien, así que prefiero dejar este tema. ¡Mira! Ahí están las chicas, vamos con ellas y finjamos que acabamos de encontrarnos – se levantan y van hacia la puerta del gimnasio, donde están Teresa y Lucía – ¡Chicas! Me he encontrado a Leo de camino – dice Valeria, con tono inocente – Teresa y Lucía se miran.

¡El amor está en el aire!

- ¡Qué casualidad! Vamos a clase y después nos ponemos al día.

A la salida del gim, se juntan todos en la puerta y Teresa mira al resto - ¿Vamos a tomar algo? Ya es tradición.

- Yo he quedado con Fran, así que os abandono, ¡ya hablamos! – Valeria se va rápidamente evitando la mirada de Leo.

- Yo también debería irme… - dice Leo, desanimado.

- Ah no… Llevo toda la hora deseando que acabase la clase para interrogarte sobre lo que ha pasado con Valeria, así que no te vas a ningún lado. Y eso que tengo cita con el ginecólogo para ponerme el DIU, ¡pero no me voy sin que nos lo cuentes todo! – le dice Lucía.

- Ja, ja, ja, llevamos demasiadas semanas intrigadas con esta historia y parece que tú y Valeria habéis hablado… - Teresa está ansiosa de información.

- Está bien, vamos a tomar algo y os cuento – dice Leo resignado, dirigiéndose al bar.

- ¿Y bien? – dice Lucía.

- Se lo he contado todo – contesta Leo.

- ¡Pero bueno! Miriam te pidió que te callaras, igual la has metido en un lío… ¿Por qué lo has hecho? – Teresa se mete en la conversación con ganas de tener detalles.

- Porque soy tan idiota que creo que me gusta Valeria. No se me va de la cabeza desde que Miriam me pidió que me callase.

- ¿CÓMO? – Lucía y Teresa le miran con los ojos como platos.

L.ES.MKT.06.2017.2769