No me toques los miércoles

– ¡Qué ganas tenia de veros! Aunque no me creáis, ya no sé si vengo a Pilates o a nuestro bocadillo de después. No sé qué me va mejor, si el deporte o la terapia de grupo.
– ¡Uy! ¡Cómo venimos hoy, Teresa! ¿Qué pasa?
– Pues que ayer tuve una riña con Fernando. Pero una riña de las gordas.
– ¿Y eso? –Lucía le coge de la mano; lo dice con sentimiento y realmente se preocupa por sus nuevas amigas.
– Pues mira, que lo veo muy poco. Sé que tiene trabajo y todo, pero es que nunca tenemos tiempo para los dos… siempre los niños arriba y abajo y bueno… no sé… que quiero verlo más. ¡Si es que no lo hacemos nunca porque no tenemos tiempo! ¡Sólo lo veo dormido!
– ¡Ya! Eso tiene fácil solución, Teresa: dejar a los niños un fin de semana en casa de los abuelos y a disfrutar de un finde loco –Valeria se lo dice cómo si ya hubiese solucionado el problema.
– No te creas que sea tan fácil. Nunca he dejado los niños un finde entero en casa de los abuelitos. Son mayores ya y les cuesta.
– Pues en esto estoy con Valeria, Teresa. También eres mujer aparte de madre, así que necesitas tu tiempo con Fernando… Hablar, relajaros, disfrutar el uno del otro. ¡Si es que todos llevamos vidas frenéticas y al final el día a día se nos come!

Diamantes y susurros
– ¡Un fin de semana de sexo loco! –Valeria levanta los brazos y reproduce un movimiento sensual.
– Anda que no tienes arte… Bueno, a ver como va todo… Ya os contaré cómo evoluciona. Venga, contadme cosas vuestras, que hay que actualizarse. ¿A ti, Lucía, cómo te va? Cuéntanos como va tu tema con Pedro. ¿Qué tal la convivencia?
– ¿Ves? Valeria no te tendría que haber dicho nada. Ya sabía yo que me ibas a avasallar a preguntas, Teresa –Lucía mira a Valeria con reproche.
– A mí no me mires… Aquí no sólo pringo yo…. responde, y le saca la lengua como siempre hace Teresa.
– ¡Niñas, niñas, orden en la sala! ¡Venga, va! Cuenta, cuenta… ¿Hace la cama? ¿Es ordenado? ¿Friega los platos?
– ¿Qué tipo de cuestionario es este, Teresa? Habría que preguntarle si cada noche lo hacen, y si le lleva el desayuno a la cama, como mínimo, ¿no?
– Madre mía… ¿pero qué pajaritos tienes tú en la cabeza? A ver si nos centramos, un poco. ¡Quién pillara tus añitos! En fin. Cuenta, Lucía.
– ¡Venga! Para que ninguna se enfade, os contesto a las dos. La verdad es que me ha sorprendido lo ordenado que es: hace la cama cada día porque dice que no le gusta ver la habitación desordenada, no deja la ropa tirada por allí… es incluso más ordenado que yo, porque yo llego, me cambio y lo dejo todo tirado en el sillón… y ya está. La cocina no es lo suyo, ¡pero todo lo demás, perfecto! Así que nos hemos dividido el trabajo: él hace la habitación y yo cocino. Me faltan muchas cosas de decoración, pero todo lo que me quiero comprar vale una pasta. Así que me he hecho un Pinterest con un álbum de ideas para decorar el piso. ¡La verdad que está quedando chulísimo! Y ahora tú, Valeria: sí, la verdad es que casi cada noche lo hacemos. Estoy tan enamorada y parece todo tan mágico…
– ¡Qué envidia me das! Yo redecoraría mi habitación entera de nuevo. Voy a hacer un álbum con ideas. Que con eso del Pinterest sacas un montón de ideas.
– ¿Tú? Ja, ja, ja. Ésa sí que es buena, Valeria –Lucía no acaba de creerse que le dé envidia a Valeria.
– ¡Qué bien que sea así, Lucía! A ver si lo mantiene en el futuro… Si no, dile que vendrá Teresa y le pondrá las pilas. Que te pidiera matrimonio… ¡qué bonito! ¡Si es que se te ve enamoradísima! Ya nos contarás los detalles de la boda y cómo lo estas organizando. He visto que de eso también has hecho un álbum en Pinterest. ¡Desde que me enseñasteis que era, no paro! ¡Qué invento!
– ¡Vaya pedrusco le compró! –Valeria mira a Teresa incitándola.
– Valeria, hija, no lo quería decir, pero ya que sacas el tema… Lucía, te lo has buscado muy bien, hija. Con dinerito y ordenado… yo pensaba que de esos ya no quedaban,
– Bueno, ¿ y tu profesor qué, Valeria? –Lucía cambia a un tema que sabe que seguro que hay lio. Lleva fatal lo de casarse; le hace mucha ilusión, pero le aterra ser el centro de atención. Aún no se lo ha contado a sus amigas, pero tiene pánico.
– ¡Ufff! Mi profesor cada día está más guapo… El otro día llevaba unos jeans… Me tiene loca. La única manera de que no te guste es saber que es gay, como pasa con el actor ese que querían poner de 50 sombras de Grey, Matt Bomer. Y creo que ni con esas, porque a mí me gustan los dos igual –Valeria se ríe sola.
– ¿Cómo no te va a gustar si es guapísimo? ¡Qué ricura!
– Vaya, vaya con el profe Grey… Así que todo sigue igual: ¿tú babeando y él explicando? –Lucía le guiña el ojo.
– Pues mira, listilla… menos humos, porque el otro día en el ascensor me susurró que su plato favorito fue el mío…
– ¿¡Cómo!? –Teresa y Lucía exclaman a la vez.
– Dijo que sólo le añadiría ciruela caramelizada…