No me toques los miércoles

—¡No os vais a creer lo que me ha pasado esta mañana! —exclama Teresa mientras deja caer el bolso en su taquilla.
—A ver… Alégranos el día con alguna Tere-aventura, anda —dice divertida Valeria.
—Esta mañana, como todas, he ido de bólido. Levanto a los niños, la ropa, el desayuno, la mochila de gimnasia y todo el jaleo de una casa con niños por la mañana, y corriendo, al cole. Hoy he ido por otro camino diferente y he pillado un atasco. Y ahí, parada, entre bocinazos y motos adelantando, aún con legañas en los ojos y con una mala leche que no veas, va y me suelta mi hijo pequeño: “Mamá, ¿de dónde vienen los niños?” Y no contento, el mayor no se ha quedado callado y también ha metido cucharada: “Eso, mamá, explícanoslo”. ¡Si hubierais visto mi cara!
—Ja, ja, ja. Me encantan lo oportunos que son tus niños, Teresa.
—No eran ni las nueve de la mañana y yo estaba atrapada en un coche con mis hijos que querían que les respondiera a la pregunta que toda madre teme que le hagan.
—¿Y qué les dijiste? —pregunta intrigada Lucía.
—Pues… que me dolía mucho la cabeza y que esta tarde en casa con más tranquilidad se lo explicaría mejor.

¿De dónde vienen los niños?


—¡Qué bueno! Les has dado la misma excusa para no hablar de sexo que le das a Fernando para no practicarlo, ja ja ja —dice Valeria, acabando la frase con una gran carcajada.
—Perdona bonita. Eso era antes de mi reactivación total de la pasión apasionada. Ahora es él el que me pide “tiempo muerto” para coger un poco de aliento —dice Teresa haciendo con sus manos el mismo gesto que se usa en baloncesto para pedir tiempo muerto.
—Como a mi Pablo, ja, ja, ja —interviene Lucía.
—Madre mía, Lucía… Vas a tener que pasarme el teléfono de tu marido para comprobar de vez en cuando si sigue vivo —exclama Teresa entre divertida y preocupada.
—¿Y tú qué, Valeria? ¿Ya has tomado alguna decisión respecto a los métodos anticonceptivos?, mira que se acerca tu viaje a Ibiza y deberías estar lista
—Ya tengo cita con el ginecólogo: voy la semana que viene. Una amiga me ha mandado por Facebook un post que tiene información súper completa con todos los métodos anticonceptivos y la verdad es que estoy aprendiendo muchas cosas de las que no tenía ni idea.
—¿Me dejas ver? —dice Teresa, poniéndose al lado de Valeria y mirando su Tablet.
—¡Ah, sí! ¡Está genial! ¡Pues mira qué bien! ¡Así cuando vayas al ginecólogo podrás hacerle preguntas más concretas!
—Es que existen tantas opciones que quiero que me expliquen todas y luego decidir.
—Estate tranquila, que saldrás de la consulta con las cosas mucho más claras y sintiéndote súper libre —exclama Lucía, alargando la “e” y moviendo los brazos como si fueran alas.