No me toques los miércoles

— Mirad lo que me he traído para merendar después de la clase: unos crudités de zanahoria, apio y pepino —explica Lucía mientras muestra a sus amigas una bolsita llena de verduras cortadas en tiras que saca de su bolso.
— ¿Y el bocadillo de beicon y queso que te comías muchos días?
— Bueno… Seguro que de vez en cuando me comeré un bocadillo de esos porque están bien ricos, pero estoy intentando cuidarme un poco, comer más sano, limpiar el organismo… Así que…
— Así que el próximo día te traigo lo que come el conejo de mis hijos, ¿no? —la corta Teresa.
— ¡Qué va, Teresa! Yo como de todo, simplemente voy a comer más verde, más fruta y menos beicon, ja, ja, ja.
— Bueno, bueno. Si vemos que se te pone cara de perejil, nosotras te avisaremos para que comas unas bocatas, ja, ja, ja
— interviene Valeria.
— Oye, que yo también me cuido, ¿eh? Ahora me ha dado por hacerme esmotis de frutas y verduras, y están riquísimos. A veces les pongo yogur para que estén más cremositos, un toquecito de miel o chocolate para que estén más ricos, o un toquecito de helado de cookies con…
— Supongo que te refieres a los smoothies, Teresa. Y vamos, lo que empieza siendo súper light acaba siendo una bomba por los “toquecitos” que vas añadiendo, ¿no? —interrumpe Lucía
— Mira que reíros de mi inglés y de mis toquecitos… ¡Pues bien ricos que me salen los es-mu-zis! —dice intentando pronunciar bien la palabra
— Además, no pasa nada si les pongo unas calorías de más porque seguro que con mi nueva disciplina deportiva lo quemaré todo.
— Venga… sorpréndenos —Valeria se sienta y cruza las piernas, expectante.

Bailes sexys y más verdurita

— Pues resulta que una de las mamis del cole de mis hijos practica pole dance y me ha convencido para probarlo. ¿Qué os parece? —pregunta, y se queda conteniendo el entusiasmo y mirando expectante a sus amigas.
— ¿En serio vas a hacer pole dance? Desde luego sí que vas a ejercitar las piernas y los abdominales —dice Lucía con cara de asombro.
— A ver… Voy a ir a una clase a probar, nada más. Si me gusta y no me veo demasiado torpe, pues igual me apunto.
— Teresa, te prometo que nunca sé qué esperar de ti. Cada día cuando vengo a pilates pienso “a ver qué nos cuenta Teresa hoy”, y de verdad que siempre acabas sorprendiéndome y dejándome sin palabras.
— ¿Sin palabras? Lo que pasa es que estás viendo que una MILF como yo te da mil vueltas, chavalita —exclama Teresa bromeando y haciendo como que rodea una barra imaginaria.
— ¿Y Fernando qué dice?
— Pues mujer… Por un lado le gusta y le parece muy sexy, pero a la vez le da miedo que me haga daño. Me ha dicho que pruebe y que si no lo veo, que no pasa nada, que para él estoy igual de sexy sentada en el sofá de casa o bailando el aserejé.
— Estoy deseando ya que llegue la próxima semana para que me cuentes todo lo que pase en la clase de pole dance. ¡Y queremos fotos, eh!